Poco a poco, despacio, sin dejar huella como en un principio, pasando desapercibida, sobre tu mente o sobre tu piel, como prefieras.
Me desorientas, como un imán a una brújula-perdiendo el norte-y el sur-.
El mensaje oculto detrás de cada palabra y que por X o Y siempre está el jodido imprevisto de turno.
Todo cambia al son de tus palabras... Como la suave brisa de la madrugada, la culpable de que durmiera sobre tu ombligo y amaneciera enredada entre tus brazos...
Te voy a arrancar de un beso todas las excusas que tienes para no verme.
En ocasiones, no sé dónde empiezo yo y terminas tú.